Caraíva no es tan solo un lugar. Es una experiencia.

Prueba algunos días (o muchos) sin mirar el reloj, sin acordarte de encender el móvil, sin oír el ruido de los coches y sin prisa al caminar. La vida en Caraíva sigue un ritmo propio, regido por las mareas y por los ciclos de la naturaleza a su alrededor. Aquí las únicas decisiones que uno necesita tomar son tales como ¿meterse en el mar o en el río? ¿Acostarse en la hamaca escuchando el ruido de las olas, o pasar la noche despierto bailando forró?

Caraíva tiene calles de arena, alumbradas solamente por la luna, hace sol todo el año y brisa para refrescar, hay comida rica para saborear lentamente, y personas interesantes que se hacen aún más interesantes a la luz de las velas y con la banda sonora perfecta al fondo. Caraíva tiene todo esto y tiene siempre una nueva sorpresa. ¡Ven a probar!